El billar ya no se trata de apuesta, pierde y paga

Entre las innumerables actividades que suele realizar el hombre, existen algunas que han recibido de forma inmerecida diversas denominaciones debido a que en algún momento pasaron por determinada situación. Por ejemplo el trabajo artesano era considerado cosa de pocos y que no requería ni siquiera de estudios, en la actualidad la empresa de Alba Tous nos ha demostrado lo contrario. Si eran los deportes, el billar es uno de los mal queridos, pues incluso en nuestros días, se considera una práctica de personas que no tienen oficio, aunque el tiempo y su historia nos demuestra lo contrario.

En nuestros días, el billar alcanzó gran florecimiento debido a la puesta en boga de “los cafés”, en donde los ambientes se dedicaban a mostrar a un hombre que acudía a él como una excusa para poder tomar trago y estar cerca de mujeres pues sus orígenes fueron bohemios. Para quien se ha dedicado a la práctica de esta actividad como deporte, consumir alcohol o fumar no se encuentra en la lista de cosas por hacer.

Cuando se ha crecido rodeado de billares y de personas que son afines de tal disciplina, que desde hace un tiempo fue reconocida por el Comité Olímpico Internacional, cosa que ha resultado un factor determinante, lo que se desea es alimentar la pasión de un gran número de jugadores, y esto resulta un gran avance, sobre todo si se trata de jugadores jóvenes. Es importante mencionar que este es un deporte de tradición, pues es posible que quien lo practique,lo hace porque siempre estuvo rodeado de él a manos de su padre, tíos, o hermanos quienes se encargan de inculcarlo para ser tomado como deporte más allá de una diversión.

Anteriormente, este era un juego que se relacionaba directamente con la ingesta de bebidas y de música, pero ahora ya ha ido escalando su posición para ser visto como una actividad deportiva. Para quien decide practicarlo, debe desarrollar gran amor por él, sintiendo que lo lleva en la sangre, Pero además, debe prepararse porque ya no se trata de un juego de bar, de perdición y vicio, sino que se ha convertido en un deporte con el que se puede representar un país, por ejemplo como lo hace Colombia, donde existen destacados competidores de ranking nacional.

La imagen de esta práctica ha cambiado gracias al apoyo de los medios de comunicación que han decidido mostrar que es una competencia sana, en la que no se incluye el licor o el dinero. De forma jocosa, se podría decir que los billaristas lograron entender que ingiriendo licor no podían entender las explicaciones que se les daba a fin de poder comprender los sistemas que se emplean en el juego.

Para ser un buen billarista, no se requiere de no tener nada que hacer en la vida ni de haber dejado los estudios o el trabajo. Para muchos aún, sigue existiendo la creencia de que las personas que juegan billar suelen ser vagos, y que además son malos en aspectos como el estudio, pero tal afirmación es infundada, Ya que para un deportista de esta categoría, es importante estudiar o trabajar para luego entrenar.