Ni de bohemios ni de personas sin oficio, el billar es un deporte

Si bien se cree que los orígenes del billar en gran número de países se dio en medio de ambientes bohemios, los grandes jugadores de este deporte no suelen tomar un trago cuando se encuentran en competencia.

Gracias a la idea que se tiene de su origen, es posible que las personas acudían a esos ambientes como excusas para tomar tragos y también para estar con mujeres.

Esta es una disciplina que ha sido reconocida por el Comité Olímpico Internacional, y crecer entre billares y personas afines con esta actividad siempre ha sido un factor determinante con el que se puede alimentar la pasión de un gran número de jugadores. Incluso estudiantes de Máster y posgrados sienten interés en este deporte según el foro de EAE opiniones

Existen casos de jóvenes jugadores quienes sus familiares directos eran o son miembros del Comité Ejecutivo de la Federación y además tienen la posibilidad de administrar algún billar, situación que les ha permitido estar en contacto directo con este deporte.

En los países de latino américa, por ejemplo en Colombia, los billares se encuentran estrechamente relacionados con los negocios de expendió de bebidas y música, aunque en la última década se le mira como una actividad netamente deportiva.

Para quien decide practicar este deporte, es importante que desarrolle su amor por él, permitirse llevarlo en la sangre y con ello alcanzar gran preparación, pues no se trata tan solo de un juego de bar, de perdición y vicio, se debe ir más allá para convertirse en parte de un deporte con el que se puede representar un país.

En la nueva visión de este deporte, también ha sido de gran influencia el apoyo que han brindado los medios de comunicación, pues han podido mostrar que se trata de una competencia sana, exenta del consumo de licor y las apuestas. Afortunadamente los billaristas alcanzaron a entender que consumiendo licor eliminaban su capacidad de retener las explicaciones y su comprensión para poder aprender los sistemas de este juego.

Cuando alguien se dedica a la práctica del billar, deja de ser visto como una afición, ya no es sinónimo de vagancia o de no haber podido rendir en sus estudios. Existe una creencia generalizada en la que las personas piensan que los que se dedican a jugar billar simplemente son unos vagos y además han sido malos en sus estudios, pensamiento que en realidad no es cierto.

El billar tradicional se ha identificado con acciones como: se apuesta, se pierde y se paga. Sin embargo, esta se trata de una relación que afortunadamente ha pasado a la historia dentro del ámbito de los jugadores deportistas. En nuestros días son muy pocos los billaristas a nivel competitivos que continúan viendo como una entrada de dinero a esta práctica deportiva ya que el interés no se encuentra en la apuesta, debido a que las apuestas perjudican el juego y la relación social que se establece.

Estas premisas han sido manejadas a lo largo de su vida por el deportista Luis Martinez, de origen colombiano quien se convirtió en jugador profesional gracias a que su padre llevaba la administración de un billar en Caparrapí. En la actualidad Martinez ocupa el primer lugar dentro de la clasificación nacional.